Resumen:
A través de esta entrevista,
León-Portilla explica que la recuperación de documentos históricos se debe a la
prioridad de un país apoyar la identidad cultural del pueblo, facilitando la conexión
a sus raíces. Portilla continua su discurso explicando que hoy la sociedad
mexicana está compuesto de un raza mixta con influencia indígena y también
europeo.
Análisis:
En mi
opinión, es esencial para un país reclamar su historia de cualquier forma y por
cualquier precio. Idealmente, creo que un país que ha encontrado una pieza
ilegítimamente debe devolverlo sin incentivo, como la acción de Juan Pablo II. Yo
apoyo la opinión de León-Portilla que “no queda otro remedio” que pagar lo que
se pertenece porque es fundamental que la gente entienden su herencia.
En
consideración de la historia mexicana, la reclamación de códices desaparecidos
ayuda a demonstrar una manera de vida antes de la colonización para conectar a los
mexicanos de hoy, cuyos muchos son mestizos, con sus raíces. Además, el códice tiene
un valor intrínseca porque se escribió en peño y letra, un forma que se usa por
el estudio académico de la historia de lenguaje. Cuando el autor le preguntó a León-Portilla
sobre la relación entre los mexicanos con su herencia prehispánica,
León-Portilla responde que “el mexicano común y corriente…tiene en su cultura el
mundo indígena” y “hay aprecio por ese legado.” Debido a esa apreciación, a mi
me parece que México necesita hacer todo lo que este en su poder para reunir a
la gente con su historia.
Por otro
lado, se puede argumentar que un millón de dólares es un precio demasiado alto
pagar por un documento que solamente se leerá en círculos académicos y se
mostrará en museos. También, este dinero puede financiar otras cosas que
incluyen la infraestructura del país o programas de bienestar. No obstante,
pienso que este argumento tiene validad, pero la identidad de el individuo es
más significante a la cultura mexicana.
Según
León-Portilla, esa idea de la identidad mexicana es separada y especial, por lo
tanto necesitan documentos de la historia indígena así no se la debe olvidar.
Portilla menciona que “los gringos nos quitaron la mitad del territorio, que su
país tiene grandes litorales, grandes riquezas, que muchos gobiernos han sido
muy corruptos,” pero eso es el mexicano. Me parece que hay un poco de resentimiento
entre el historiador y el patrimonio porque tiene mucho orgullo y nacionalismo
con su relación con los indígenas, pero no cree que los españoles quieran
colaborar en la restitución de las piezas mexicanas y eso le ofende.
Conclusión:
En sumo, hay un desacuerdo con los
países europeos y México a respecto a la devolución de documentos mexicanos importantes
y hay un debate en ambas regiones sobre el valor de estas piezas. En Europa,
creo que estos documentos solamente sirven como artefactos de época antigua en
los museos y tienen valor solamente en sus precios. En cambio, En México estos
documentos pueden crear un vinculo con el pasado, la herencia del pueblo
mexicano, una cosa que no tiene precio. Por el fin, León-Portilla comparte un
cuento entre un fray español y un indio viejo, y el viejo dice que “antes de [los
españoles] nosotros teníamos nuestras costumbres y nuestras leyes, pero ustedes
nos dijeron que eran cosa del diablo. ¿Y sabe qué pasó, padre? Que nos quedamos
Nepantla [uno que esta en el
medio].” Para mejorar esta situación, el país necesita sus códices para
reclamar su cultura a través de el estudio histórico.
Preguntas:
1.
¿Cuáles criterios deben ser considerados para decidir que precio
pagar por una pieza histórica?
2.
¿ Vale la pena juzgar un país en un tribunal si tiene una pieza que se
perdido de otro país?
